belleza
Marta Cid presentó su modelo beauty en la Feria de Barcelona
La peluquera propuso ante un auditorio de profesionales una alternativa de ecosistema colaborativo que rompe con la dicotomía de ser empleados o tener un salón propio.
12 de Mayo de 2026
Autor: Soledad
El recinto Fira de Barcelona fue escenario de una de las ponencias más esperadas y aplaudidas de la edición de Profesional Beauty Salon International. Marta Cid, peluquera de segunda generación con más de 21 años de experiencia, presentó su visión transformadora bajo el título “Del espacio tradicional al ecosistema compartido: evolución del modelo beauty”, una propuesta que está generando un intenso debate en el sector por su enfoque innovador, humano y sostenible.
Ante una sala repleta de profesionales del beauty, Marta no solo compartió su trayectoria personal, sino que planteó una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Y si el problema no eres tú, sino el modelo?
Marta Cid abrió su intervención con una pregunta directa al público: “¿Quiénes de los que estáis aquí no habéis empezado esta profesión con pasión y habéis sentido que esta pasión se convertía en presión?”. Un interrogante que resonó con fuerza entre asistentes, muchos de ellos propietarios de salones o profesionales independientes que reconocieron en esas palabras su propia experiencia.
Hija de peluqueros, Marta creció literalmente entre sillas de corte, espejos y secadores. Hace 21 años abrió su primer salón, siguiendo el camino marcado por el sector: trabajar, aprender, evolucionar y, finalmente, emprender. Pero, como ella misma confesó, ese camino no siempre conduce a la libertad prometida. “En algún momento empiezas a sentir esa carga, esa presión. Tienes más decisiones que tomar, más responsabilidades, y esa pasión la sientes como presión porque empiezas a llevar tus problemas a casa”, explicó Marta. “Por fuera estás creciendo, pero por dentro tienes dudas: ¿esto es crecer?, ¿esto es libertad?”.
Uno de los momentos más emotivos de la ponencia llegó cuando Marta compartió una anécdota personal que ilustra a la perfección el punto de inflexión que muchos profesionales experimentan. Tras la pandemia, en un momento de especial vulnerabilidad, una de sus empleadas de confianza —aquella en quien más se apoyaba— le comunicó que dejaba el salón para montar su propio negocio. “Llamé a mi mejor amiga y con lágrimas en los ojos le dije: ‘Amiga, me ha vuelto a pasar. Otra vez más, mi empleado de confianza se me va y se monta un negocio’. Estaba desesperada. Le dije: ‘Mañana me voy y compro un bidón de gasolina y le prendo fuego a la peluquería. Aquí se acaba, Wapa’m, aquí se acaba mi proyecto'”, recordó Marta entre risas y aplausos cómplices del público. Fue en ese momento de crisis cuando, tras descansar y serenar la mente, Marta se hizo la pregunta que cambiaría su trayectoria: “¿Y si el problema no era yo? ¿Y si el problema era el modelo?”.
Marta Cid propuso ante el auditorio una alternativa que rompe con la dicotomía tradicional del sector: ser empleada o tener un salón propio. “Yo a esto le llamo ‘susto o muerte'”, bromeó. “Porque a veces te vas de algo que más o menos conoces a algo que desconoces completamente. Pero ahí vamos, nos tiramos de cabeza. ¿Por qué? Porque es lo que nos han dicho siempre que tenemos que hacer”.
Su propuesta: el ecosistema colaborativo. Un modelo donde los profesionales pueden mantener su independencia, focalizarse en su craft —la peluquería, la estética, el cuidado— y liberarse de la carga operativa y financiera que supone gestionar un negocio completo. “No necesitas un salón para ser independiente. Necesitas un modelo que encaje con lo que tú quieres”, afirmó Marta. “Y cuando entiendes esto, cambia completamente la forma de ver tu profesión. Ya no se trata de seguir un camino, se trata de elegir el tuyo”.
Marta presentó WAPA’M Coworking, el espacio colaborativo que lidera en el céntrico punto de Barcelona entre calles Girona y Diagonal, como ejemplo práctico de este nuevo paradigma. Lejos de ser un simple alquiler de estaciones de trabajo, WAPA’M se define como una comunidad profesional donde convergen peluqueros, esteticistas, especialistas en cejas y pestañas, terapeutas holísticas e incluso profesionales del bienestar emocional.
“No es llego, pago, trabajo, me voy. Nosotras queremos crear un sistema”, explicó Marta. “Creamos un ecosistema de trabajo, una comunidad que nos nutre”.
¿Cómo funciona el modelo?
Flexibilidad total: Los profesionales reservan el espacio por horas o días según sus necesidades. “Imagínate que quieres un piso en el centro de Barcelona y no tienes el millón de euros que valen. ¿Pagas un alquiler? Pues eso es exactamente lo mismo: puedes usar una infraestructura sin tener que hacer la inversión inicial”, ilustró Marta.
Autonomía con apoyo: Cada profesional mantiene su cartera de clientes, sus productos y su estilo, pero puede optar por trabajar con la base de clientes orgánica del espacio, bajo estándares de calidad compartidos.
Comunidad como valor diferencial: “En WAPA’M no queremos solo alquilar espacios. Lo que queremos es nutrirnos los unos a los otros y, para esto, hay que crear una comunidad”, destacó Marta. “Somos como una familia, pero cada uno es de su padre y de su madre”.
Enfoque en lo esencial: Al delegar la gestión operativa del espacio, los profesionales pueden centrarse en lo que mejor saben hacer: atender, crear y conectar con sus clientes.
Marta fue clara al enumerar las ventajas del modelo colaborativo:
Reducción de costes fijos: Sin alquileres completos, suministros, mantenimiento o personal administrativo a cargo.
Libertad de horarios: Trabajar cuando y como se quiera, adaptándose a la vida personal.
Enfoque creativo: Dedicar el 100% de la energía a la técnica y la atención al cliente.
Crecimiento en comunidad: Aprender de otros profesionales, compartir conocimientos y generar sinergias.
Sostenibilidad emocional: Menos estrés, más ilusión, mejor conciliación.
“Me ha vuelto la ilusión de trabajar”, confesó Marta sobre su propia experiencia. “Cuando tenía que lidiar con personal, me desgastaba tanto que me sentía muy pesada. Y ahora he vuelto a conectarme con esta parte más creativa. Me gusta mucho compartir. Me gusta mucho trabajar en equipo”.
¿Para quién es este modelo?
Marta fue honesta: “Esto no es para todo el mundo, no voy a engañaros”. Pero sí puede ser la solución para:
-Profesionales que quieren crecer sin asumir grandes riesgos financieros.
-Estilistas que buscan independencia pero no quieren trabajar en soledad.
-Quienes desean libertad sin renunciar a la estabilidad económica.
-Personas que sienten que el modelo tradicional no encaja con su visión de vida y profesión.
“La cuestión no es si existe o no existe, porque ahora ya existe. Es si tiene sentido para ti”, matizó Marta. Al cerrar su ponencia, Marta Cid dejó una reflexión que resonó con fuerza: “Porque al final la libertad es el único valor que merece la pena en la vida”. Una frase que resume no solo su propuesta de negocio, sino su filosofía profesional y vital. En un sector en constante evolución, donde la presión por la rentabilidad, la digitalización y la competitividad puede desdibujar la esencia humana del beauty, la visión de Marta invita a repensar las reglas del juego. No se trata de abandonar el sueño de emprender, sino de redefinirlo: abrir posibilidades en lugar de solo abrir salones.
La acogida de su ponencia en Profesional Beauty Salon International —con, aplausos prolongados y una ronda de preguntas apasionada— sugiere que el mensaje ha calado. Y es que, como bien señaló Marta: “A todos nos une una cosa en común: lo que compartimos, lo que sentimos, el por qué empezamos en esta profesión. Porque nos gustaba, porque se nos daba bien, porque era humano, porque era bonito”. Quizás ha llegado el momento de que esa belleza que proyectamos hacia fuera también se refleje en cómo trabajamos, cómo nos organizamos y cómo vivimos nuestra profesión.
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